jueves, 30 de septiembre de 2010

Breve paseo por el bienestar y la felicidad

Agobiado por el reposo salgo en busca del bienestar. Con mi amada entre las piernas comienzo la suave cabalgada a través de la sinuosa carretera. Es dulce esa primera sensación que tengo después de que el aire me abra las puertas de su morada para envolverme con suavidad mientras la atravieso, lentamente ahora, velozmente después. Unas veces empuja, otras me detiene; pero siempre entre las serpenteantes líneas de su mundo circulan infinitos aromas y olores. Mucho más seductores y agradables ahora que dejo atrás el enlosado pavimento de la civilización para entrar en un mundo de arcillas y margas, de arenas y polvo. Aromas de sol, olores de sombras. La dulce fragancia de la higuera me hechiza y no puedo resistir la tentación de detenerme bajo su umbrío cobijo para saborear con lentitud y deleite el dulzor y la jugosidad de sus frutos. Unos sorbos del agua fresca de la fuente que a los pies del árbol mana irrigan todo mi ser de la melosidad de esa fruta que lo único que intenta es parecerse a ti sin conseguirlo. El bienestar se apodera de mí. Un nuevo impulso y a lomos de mi nueva compañera afronto un suave descenso mientras la mirada se dirige a ese suave enfrentamiento que se da en el horizonte entre el dulce azul del cielo y el fuerte verde de las encinas, ansiosos por ocupar los espacios que Gaia con su movimiento va derramando entre sus moradores. Mientras nuevos perfumes agrestes, como el del sudor de los animales, el del polvo mojado o el de algún trozo de leña agredida por el fuego, me van envolviendo de nuevo, contemplo como cae la tarde con la lentitud de un telón que al acabar la función, va intentando poner fin al decrépito día y abrirle paso a través de las venas de la vida a una nueva noche llena de la magia y el poder que atesora la oscuridad en la que vive. La felicidad me inunda. Renazco, percibo e incluso llego a vislumbrar el nirvana e.....inesperadamente, y después de adelantarme a toda velocidad ese conjunto de ruedas, dientes y poleas alimentado por los descendientes de podridos dinosaurios y deslizándose sobre los hijos de putrefactos árboles de hace millones de años, se levanta todo el polvo que tranquilamente dormitaba cansado ya de ese constante auparse y acostarse durante el transcurso del día; el enojo de la molestia hace que se arroje contra mi faz y desafiando a esa breve y redonda extensión de mi cara, penetra en mis pulmones descargando toda su furia en ellos, y consigue que de lo más profundo de mis alveolos bronquiales salga un cofj, cofj, cofjjjjjjjj, seguido de un ¡CAGO EN TUS MUERTOSSSSSS!,...¡CABRÓNNNNNNNN!,...¡PUTOS COCHES DE MIERDAAAA!. Tras unos instantes y recobrada ya la calma respiratoria y emocional, retomo el camino de vuelta y medito sobre lo poco que duran los momentos brillantes y lo breve que es la dicha, la felicidad. Sobre si será cuestión de distancias y de alejarse de la civilización o de saber vivir de otra manera lo que nos depara la vida.

4 comentarios:

Alicia dijo...

ehhh Paco! te has comprau una jarley!!
calladito te lo tenías;)
Pues si, que me han entrado muxas ganas de pillar una moto aunque espero que seas benévolo porque uno de esos putos coches me lleva a mi dentro que con la ventanilla bajada y musikita puesta también me da alguna que otra alegría, incomparables, eso sí, a lo que tu cuentas aquí :)
beso xato

Paco dijo...

Nada Ali, me he quedao en el engendro de Leonardo da Vinci, si ese que se mueve también a base de ruedas, dientes y poleas, solo que alimentado por el esfuerzo de mis débiles cuadiceps y gemelos, osea un sencilla bicicleta. La benevolencia la tendrás si te la mereces, que seguro que si,....no es el caso de este que vilmente me adelanto en un estrecho camino y a toda pastilla. Lo peor de todo sabes que es?...la música que llevaba.....puajjjj. Kissi.

jordi lobo dijo...

Sr. Paco, yo viví una experiencia semejante, aunque caminaba y lo que grité fue "Putas bicis de mierda". Un amigo, cuando se lo expliqué, me dijo que a él le había pasado algo parecido, aunque lo que gritó fue "Putos paseantes de mierda" (estaba sentado, se iniciaba en meditar).
Me hizo ver que la civilización, principalmente, consiste en poder cagarse en los muertos de alguien sin que aparezcan las pistolas. Y eso es un tanto a su favor.

Paco dijo...

Para todo hay cabida amigo Lobo. Las formas son las que dan virtud o se la quitan a los hechos.